lunes, 23 de junio de 2008

El avance del conocimiento científico en la Edad Moderna.


Suele considerarse que la Edad Moderna se inaugura con el Humanismo y el Renacimiento y se distinguen dentro de ella corrientes tales como la platónica, neoplatónica, aristotélica entre otras.
El humanista, surge en la Edad Moderna, el cual es un período histórico que se enmarca entre la Edad Media y la Edad Contemporánea; transcurre entre los siglos XVI y XVIII, situando sus comienzos en torno a la caída de Constantinopla en 1453, al descubrimiento de América en 1492, y al fenómeno cultural del Renacimiento, en tanto que emplaza su final en el derrumbamiento de la vieja monarquía y el proceso revolucionario iniciado en 1789 (Revolución Francesa).
La Modernidad en su esencia y origen es un fenómeno europeo, pero la expansión de Europa le conferirá una dimensión mundial. En el ámbito de las creencias, hay una quiebra de la unidad cristiana en Europa central y occidental, lo que permite indagar mas sobre el mundo que nos rodea y asi darle paso al avance científico.

La ciencia


La ciencia es un proceso sistemático en la que intervienen como
principio la teoría y las normas, establecidas a través del método científico. Esta serie de conocimientos pueden ser ciertos o probables, racionales, sistematizados y verificables, dirigidos a objetos de igual naturaleza.
La labor de la ciencia, es descubrir hechos y anexarlos a las informaciones ya preexistentes. Afinando así la totalidad del conocimiento actual.
Dicho de otra manera el objeto de la ciencia es comprender el mundo en que vive el hombre.
- La palabra ciencia significa conocimiento cierto de las cosas por sus principios y causa, diferenciados de la filosofía, que es la ciencia que estudia la esencia de las cosas. Son dos tendencias paralelas, pero ambas trabajan juntas con el investigador, esto implica, que la ciencia y la filosofía se fusionan; surgiendo de tal manera las experimentaciones propias de la ciencia con las formulaciones de teoría, refutabilidad, conjeturas, lo verdadero o falso, propio de la filosofía.